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Trastornos de alimentación infantil


En los últimos años venimos siendo testigos del incremento de la prevalencia de los trastornos de alimentación en edades más tempranas. La aparición precoz de una preocupación intensa por la imagen personal, la negativa a ingerir determinados alimentos por su aporte calórico o una importante reducción del peso nos deben poner sobre aviso ante la posible presencia de un trastorno de alimentación.

A lo largo de un período más o menos prolongado se pueden ir sentando las bases para la aparición y desarrollo de un problema de alimentación. La presión social a través de los distintos medios de comunicación o de los iguales; los hábitos alimenticios familiares o determinadas características personales como un alto grado de exigencia, pueden conjugarse para que una chica que aún se encuentra en etapa adolescente debute en las conductas patológicas que definen un trastorno de alimentación o trastorno alimentario.

Entre los más pequeños, las dificultades en el área de la alimentación suelen presentarse bajo otras señales: bajo apetito, rechazo de varios alimentos, exceso de peso, episodios de atracones, etc.

En cualquier caso, se suelen presentar como elementos comunes la baja autoestima, un pobre autoconcepto o la presencia de hábitos físicos y alimentarios inadecuados.

Los trastornos de alimentacion que suelen presentarse durante la infancia, aunque principalmente durante la adolescencia, son:
  • Anorexia nerviosa

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    se caracteriza por el rechazo a presentar el peso corporal que le corresponde por estatura y edad, presentando además una alteración de la percepción de su figura.
  • Bulimia nerviosa

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    consiste en la presencia de episodios de atracones seguidos por vómitos provocados u otras conductas compensatorias. En estos casos también aparece la percepción distorsionada de su cuerpo y sus medidas.
  • Obesidad

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    trastorno caracterizado por la presencia de un exceso de grasa corporal que excede el 20% de lo que sería su peso ideal. El sobrepeso se explicaría por la presencia de una ingesta excesiva de alimentos hipercalóricos junto con un consumo deficitario de alimentos saludables y sedentarismo. Pueden aparecer problemas emocionales o baja autoestima como consecuencia de la presencia de este trastorno, aunque en algunos casos pueden funcionar como su causa.
Para el establecimiento de un estado de salud general adecuado así como del bienestar psicológico de la persona es de vital importancia el mantenimiento de unos hábitos saludables de alimentación y de actividad física. Así, en el abordaje de este tipo de trastornos, el tratamiento de elección agrupa:
  • La creación de una relación terapéutica con el menor para facilitar su cooperación y motivación hacia el tratamiento y para generar un contexto adecuado en el que se sienta confiado para transmitir sus preocupaciones y temores sobre su aspecto corporal.
  • Establecimiento del peso corporal mediante su control y registro.
  • Proporcionar información sobre las consecuencias de las conductas de inducción del vómito y de las dietas restrictivas.
  • Desarrollo de conductas alternativas al vómito y atracón, en el caso de un trastorno de bulimia, o de ingesta excesiva en el caso de un trastorno de obesidad.
  • Introducción gradual de un patrón de comidas regulares y eliminación de las pautas inadecuadas de alimentación.
  • Modificación de las actitudes negativas respecto al propio cuerpo.
  • Mejora de la autoestima.
Igualmente será importante poner en marcha medidas de prevención para evitar recaídas en el futuro.