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¿Por qué no obedece mi hijo? (I)





La desobediencia se produce cuando el niño/a se resiste a cumplir lo que se le ordena. No es capaz de seguir las pautas marcadas por sus padres, profesores o tiene dificultad para adaptarse a determinadas normas.

Gritos, llantos, pataletas, levantar la voz, malas contestaciones, manifestaciones de agresividad y de ira, son algunas de las situaciones que el niño reproduce cuando siente su disconformidad o frustración hacia normas o peticiones externas.

Los padres ante estas situaciones sienten el reto del niño y, cuando esto se repite en el tiempo, llega un momento en que se bloquean y ya no saben que hacer para conseguir su obediencia. En este momento es cuando el padre se siente desbordado y comienza a emplear técnicas que generalmente les dan poco resultado, aumentando así el enfado del niño y el suyo propio.

Una de las técnicas más utilizadas por los padres es el castigo. Sabemos que a corto plazo esta técnica puede ser efectiva, pero a medio y largo plazo provoca efectos negativos, como el deterioro de la relación con nuestros hijos, el incumplimiento del castigo, el propio malestar así como la falta del cambio conductual en el propio menor.

Como alternativas proponemos técnicas tales como reforzar las conductas apropiadas y positivas, e ignorar las conductas negativas o de llamadas de atención, no siendo participes en tales berrinches, pataletas o rabietas.

Para la intervención de la conducta-problema se requiere una colaboración activa entre hijos y padres. La aportación de técnicas que ayuden al niño al manejo del control de su ira ofrecerá alternativas de comportamiento y nuevas habilidades que le ayudarán a enfrentarse a la situación-problema de una forma más adecuada.

Más información sobre el tratamiento de problemas de conducta infantil.