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Trastornos de Personalidad


Los trastornos de personalidad son difícilmente reconocibles por aquellos que lo padecen. Partimos de la base de que la personalidad se comienza a forjar desde que somos niños y durante la adolescencia se va estableciendo de una manera más firme y permanecerá de manera estable con pequeñas variaciones en la edad adulta.

La personalidad de una persona queda descrita por sus pautas de comportamiento, por cómo piensan y por cómo perciben el mundo en el que vivimos.

Es importante destacar que no es lo mismo tener rasgos de personalidad que padecer un trastorno de personalidad, como tal. En este último caso, será el profesional el que deberá establecer, tras la evaluación, la existencia o no de un trastorno.

Tipos de trastornos de personalidad


Se han catalogado diez tipos de trastornos de personalidad:
  • Trastorno paranoide de la personalidad

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    Son personas que se caracterizan por ser muy desconfiadas y por sentir continuamente que los demás están en su contra, que son amenazantes o degradantes para su persona. Sus recelos así como esa desconfianza extrema producto de sesgadas interpretaciones son difíciles de comprender para los demás. Dudan sobre la lealtad de sus amigos o familiares y suelen ser distantes con las personas de su entorno, porque consideran que de esta manera se protegen impidiendo con ello que les dañen.
  • Trastorno esquizoide de la personalidad

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    Se caracteriza por una personalidad que parece mostrar poco o ningún interés en las relaciones sociales. El aislamiento y la preferencia de realizar actividades en solitario así como una conducta retraída, son otras características que acogen a quién lo padece. No parecen comprender los sentimientos ajenos, y muestran insensibilidad e indiferencia hacia los otros. Está relacionado con antecedentes familiares en esquizofrenia y, aunque ambos trastornos son diferentes, comparten características comunes.
  • Trastorno esquizotípico de la personalidad

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    Tienen poca capacidad para las relaciones interpersonales que se traduce en la falta de amigos o en la desconfianza hacia los familiares, ya que parece que las mismas les generan un alto estado de malestar. Presentan un comportamiento excéntrico, con una apariencia rara o peculiar. Sus creencias son extrañas o de carácter mágico como la telepatía o la superstición. Así mismo, su lenguaje puede tener rasgos extraños, incoherentes o vagos.
  • trastornos de personalidad
  • Trastorno antisocial de la personalidad

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    Estas personas se caracterizan por vivir fuera de las normas de forma continua, incumpliéndolas y siendo irresponsables con sus actos. Provocan dolor y sufrimiento a los de su alrededor o a quienes ellos consideren, sin aparentar afectación. Así mismo, abusan y se aprovechan de los demás sin importarles nada. Su demostración de poder a través del daño o las humillaciones que generan parece agradarles, siendo intolerantes con la debilidad, vulnerabilidad o fragilidad de los demás o de la propia.
  • Trastorno límite de la personalidad

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    Su característica principal es el modo impulsivo en que la persona actúa. Padecen una gran inestabilidad y alteración de su personalidad en las relaciones con los demás y en su estado de ánimo, especialmente si perciben una situación como conflictiva. En ocasiones no parecen tener autocontrol sobre sus impulsos, actúan de forma exagerada y con cambios drásticos, hecho que les lleva a tener, en algunos casos, comportamientos violentos e incluso a autolesionarse. Sus relaciones sociales, frecuentemente idealizadas y con gran dependencia de ellas, las viven de forman intensa pero a la vez presentan gran inestabilidad en las mismas. Pasan de la idealización al odio o decepción en un corto periodo de tiempo. Poseen una sensación de ser poco queridos o rechazados por los demás.
  • Trastorno histriónico de la personalidad

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    Son personas que buscan captar la atención de forma continua a través de comportamientos excesivos. Buscan ser el centro de atención, pues sienten necesidad de aprobación por parte de los otros. Sus conductas son excéntricas, con gran teatralidad y excesiva tensión emocional. Suelen ser muy manipulativos y tienden a relacionarse en la gran mayoría de los casos a través de la seducción. Así mismo, sienten una gran preocupación por su atractivo físico y para no aburrirse necesitan en su vida situaciones novedosas.
  • Trastorno narcisista de la personalidad

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    El egocentrismo y la arrogancia, junto con la falta de empatía, describen a estas personas a la perfección. Continuamente deben exagerar sus capacidades personales y sus logros con la finalidad de que los demás se lo reconozcan y tengan una imagen de él digna de admiración. Les gusta diferenciarse con el convencimiento de que por sus éxitos o posición social se les debiera dar un trato diferencial. Son vulnerables frente a las críticas, llegando a reaccionar con ira y agresividad. Sacan provecho de los demás sin miramientos, y sus comportamientos soberbios llegan a ser tales que llaman la atención.
  • Trastorno de personalidad por evitación

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    Son personas que se inhiben socialmente y que tienen un miedo exagerado a las críticas o a una evaluación negativa. Tienen una percepción de las relaciones sociales como si de algo peligroso se tratase. Se consideran inferiores a los demás y en sus interacciones están más preocupados en no cometer errores o no confundirse en aquello que dicen o hacen, que en relacionarse de forma sana. Continuamente se auto evalúan y se comparan, hecho que incrementa la ansiedad en la interacción, prefiriendo finalmente por tal malestar aislarse del mundo. Actúan con cautela y timidez, pues su temor a ser juzgados o criticados es alto.
  • Trastorno de la personalidad por dependencia

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    Temen exageradamente el abandono o la separación de parejas, familiares o amigos, y tienen una gran necesidad de ser cuidados y atendidos por los otros. Son característicos los comportamientos sumisos con la finalidad de adaptarse al otro para así no ser abandonado.
  • Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad

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    Son sujetos que viven preocupados por la perfección, el orden y el cumplimiento continuo de las normas. Necesidad de rutina y orden que lleva a que vivan preocupados por el cumplimiento de los horarios. Son exigentes consigo mismos y con los demás para cumplir con los criterios marcados. La improvisación, cambios de planes o cualquier situación que ellos no hayan contemplado y controlado suele ser fuente de estrés, generador de gran ansiedad y miedos. Destacan por su disciplina y sus conductas rígidas en lugares como el trabajo, donde todo debe realizarse a la perfección. Tienen dificultad en las relaciones sociales, se conceden escaso tiempo para el ocio y cuando se trata de realizar alguna actividad en grupo, surgen grandes dificultades pues espera que todos se adapten a su norma.

Evaluación y tratamiento de los trastornos de personalidad


Los pacientes que padecen trastornos de personalidad no suelen ser conscientes de ello y por eso es raro que acudan al psicólogo por este motivo. Normalmente estos pacientes acuden al centro de psicología buscando tratamiento para su ansiedad, comportamientos depresivos, problemas de ira o agresividad, o también es frecuente que sean acompañados por un familiar que considera que sus comportamientos no son “normales” o adecuados.

El desgaste que ha ido sufriendo la conducta de la persona o las crisis puntuales donde se produce una inestabilidad de su comportamiento, junto con el malestar o en algunos casos el daño generado a familiares o amigos, son solo algunas de las características que la persona puede reconocer como propias de él, pero no producto de un trastorno. Todo ello hace que seamos conscientes de que no solo el abordaje sino también el tratamiento de los trastornos de personalidad son difíciles.

Desde la terapia cognitivo conductual se busca realizar una evaluación exhaustiva de aquellos síntomas y características que manifiesta la persona, examinado su historia personal y social. Aclarar el grado de interferencia que genera en su vida diaria y en la de su entorno nos dará información de la gravedad del caso.

La intervención dependerá no solo del trastorno que la persona padece sino de las características afectadas de su personalidad; es por ello que cada intervención es individualizada y busca disminuir el impacto negativo de las mismas en su vida.